lunes, 24 de septiembre de 2012



Vine a plasmar un breve pensamiento acá. Ya que en mucho tiempo no me sentía tan plena como en esté momento. Acostada, con música, y abrigada. Siento la plenitud corriendo por la sien, caminando por adentro de la piel.
Por alguna razón, me quiero tatuar una mariposa. Una mariposa con alas enormes y de todos colores. Siempre soñe con ser una mariposa. Desde chiquita fantaseo con la idea de tener alas y volar. Desde chiquita sueño con tener una belleza singular, que te vuelva única. Desprender colores por todos lados, y que todos te quieran tocar. Ser un objeto de apreciación. 
Volar por el universo. Posarme a descansar en algún árbol, y luego emprender viaje de vuelta hacía otros árboles para visitar. 
Sentarme en las flores de la plaza del barrio, y sonreír disfrutando del paisaje. Volando con la juventud. Viendo como se sacuden las hamacas. 
Yo no quería crecer y sin embargo, sigo sentada en aquella hamaca en donde quedo un hueco vacío. Al lado mío no hay nadie. (¿Alguna vez lo hubo?) El tiempo se detuvo y sin embargo yo seguí avanzando. (¿Avanzando?) Se apagaron las luces de la plaza y yo sigo sentada, ansiosa y expectante. Esperando encontrar la mano indicada que me lleve a casa. 

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