''Son esos momentos en que la desesperación me consume, siempre estuve rodeada de ese tipo de emociones. El deber es ser feliz ¿como se puede con tanta presión? es como un tsunami, un desastre natural en mi mente, controlado por mis emociones. La ansiedad casi siempre se lleva todo de mi, creo que eh llegado a esos momentos en que tengo ganas de dejar de ser yo, de darle mi lugar a otra persona. Cuándo todo se vuelve efímero, y mi vida se vuelve un caos, ahí es cuando me siento mas inútil. Quizás mi subconsiente, no tiene del todo la razón. Probarme a mi misma que puedo con algo era más difícil de lo que pensaba. ¿Que puedo hacer? mírame donde estoy, mira como termine ¿es un signo de debilidad? me estoy cayendo a pedazos, esté lugar se siente demasiado frío, quizás soy yo que congelo todo con solo tocarlo, quizás es eso que me daba energía y calor, algo de lo que no quiero hablar. Ven, soy inútil hasta para evitar las cosas, torpe y sensible, simplemente poco franca. Extrañar es como una enfermedad crónica, imposible de recuperar, con el tiempo va creciendo en grado de dolor, termina por matarte, se le dice virus, prefiero llamarlo de otra manera, lo llamo ''sentimientos''. Volveré en cuanto consiga algo de coraje, esto simplemente no tiene sentido. Te dejaré una nota medio escrita, solo que ahora no tengo ganas de nada, ni siquiera de decirte adiós.''
Lucy lloraba y lloraba sin parar, cada día era como un ladrillo más para ir construyendo su muralla, el paso del tiempo se notaba en sus hombros cansados de esperar una esperanza. Ya casi ni podía respirar. En un suceso de lentitud, tomó la carta, y esbozó una sonrisa, recordando viejos anhelos que tenía respecto a él. No era una carta dirigida a alguien en especial, era una explicación. Su vida siempre se baso en dar explicaciones, bueno, que suerte que ya no tenga que darlas. Es una lastima que Lucy sienta esa necesidad impetuosa de decir adiós. Es tan corto el juicio final, que en un segundo dejamos de existir, y su voluntad, era un beso de ''hasta luego'', ni siquiera, se fue cumpliendo ese deseo. Era hora de terminar con la dura realidad, no se podía seguir sobreviviendo con los ojos cerrados, tampoco quería abrirlos, así que como todo ''cobarde'' llamado así por la propia Lucy, decidió decir ''Nunca más de esto, y basta de Lucy''. Lucy dijo adiós.

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