sábado, 24 de marzo de 2012

Camine por los oscuros y aterciopelados caminos de la calle desierta, de esa ciudad que por la noche no respira, ni oye, ni siente, ni es testigo de nada. Todos nuestros caminos se enfrentaban, y nosotros solo gritábamos sin parar. Las personas se acercaban, y cada tanto se alejaban haciendo una danza en el medio de la oscuridad.
Todo se volvía oscuro, aunque podías notar un destello al final del camino. De repente, la escena cambiada, y se volvía de un tono rojo sangre con el cual sentíamos que nuestras almas se podían purificar. Estábamos presos de esa emoción. Queríamos sentir algo, pero no sabíamos que. ¿Que nos había llevado hasta allí?
''¿Ahora que es lo que ves?'' le pregunté insegura, ''Todo se vuelve verde, como la esperanza'' dijo impaciente.
Y desde ahí la escena cobro vida en un bosque lleno de cultivos, donde podíamos correr a través de los arboles, y jugar a las escondidas con las especies crecidas.
El y yo, ella y yo. Ahora no sé quien es el que está al lado mío, pero sigo corriendo. Quiero descubrir que hay detrás de esas flautas enormes que no paran de sonar, quiero saber que hay más allá de toda esa música.
Las flores salían de sus capullos violentamente y se acercaban hacía mi. Me gritaban verdades que no quería escuchar, y mientras tanto yo seguía corriendo. Descubría al final del camino que ya no había más nada que hacer, ellas me estaban por matar.
Seguí corriendo hasta que llegue a un pasaje, en el que corrí aún más rápido. ¡Madre mía! ¡Alguien que me salve de esas flores! Ellas quieren todo de mi, y yo no sé como salir de la escena. Gritaban, mientras mis sentimientos se volvían fuego. Mi corazón latía fuerte y no podía pestañar del asombro. Temblaba, y a la vez todo se movia. (Ellos estaban viniendo por mi..)
Se apareció. Enorme, y cubierto de todo tipo de telas. Me gritó verdades en la cara y me dijo que iba a morir sola. De verdad, estaba escuchando todo aquello que yo pensaba de mi, pero ahora se transformaba en una pesadilla. ''No corras, no hay donde escapar'' dijo, mientras yo intentaba zafarme de aquella risa sinica y siniestra. Creyendo que había vivido una vida en ''libertad'' cuando en realidad, estaba más presa que nunca, y quizás el quería salvarme.
Atravesamos ese bosque que se volvía nieve tras los numerosos pasos. Buscábamos libertad y no sé conseguía por ahí. Todos gritaban..todos me gritaban a mi. Muchas bocas a mi al rededor, gritando y gritando, mientras yo me volvía más chiquita y miserable. Todas ellas decían puras falacias, y yo no podía pararlos, o quizás decían eso que yo tenía miedo que digan, o no sé.
No estoy en el país de Alicia, ni quiero estar en el de la libertad. Quiero volver a casa.

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