viernes, 17 de junio de 2011

El contexto.

Yo no me considero ni a mí, ni a mi estado de animo una ''crisis''. Soy una adolescente merezco tener o tomarme el tiempo de darme cuanta mi accionar con las cosas que me pasan cotidianamente. No me permitía hasta hace un tiempo mostrar ciertas actitudes, prefería optar por resolver mis problemas en casa. Aunque tampoco quería tener que llevarlos a casa, para que nadie me tenga que dar un sermón sobre como es la vida y cosas estupidas como ''la vida es dura ya lo vas a entender''. No tengo ganas de escuchar toda la filosofía barata que me pueden dar dos o tres personas que habitan en mi casa, que la verdad lo que ellos opinen sobre mí vida o sobre la vida en general, no me interesa en lo absoluto, me tiene sin cuidado. Creo firmemente en que mi vida la escribo yo, con limites siempre, pero siempre va a ser mi libro, con mis paginas, con mis errores, y con mis días oscuros, en donde escribiría todo lo que odio no del colegio particularmente, ni de la institución que ya de por si me hace aborrecerla, sino de la vida en general, de todo lo que me hace daño, y los días que esté alegre, escribiría puras tonterías, o simplemente diría todo lo que me hace feliz. Más bien, hay cosas que aveces no puedo evitar. Llorar, es una palabra que me hace daño, simplemente por que todos me catalogan de ''ella no llora'' por supuesto que lo hago, por supuesto que no soy una piedra. Por supuesto que me permito llorar, a veces, cuando no me siento estupída al hacerlo, me cuesta mucho, lo reconozco, quízas por el echo de que, llorar por cosas que me pasan todos los días, me parece idiota ya, como ''un chico'', ''una mala nota'' , ''una pelea con mamá'' . Mis motivos de llanto no suelen pasar por ese lado, pienso que hay cosas peores, pero en fin, aprendo a sensibilizarme con el tiempo, y con la madurez que valla adoptando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

+